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La travesía de escribir

02 May

http://www.rightcopywriter.com/blog/content-writing/travel-writing-tips.html

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¿Cuál ha sido mi experiencia con la escritura?…

Mi experiencia con la escritura es en principio indirecta, tortuosa. Escribo, y lo que pienso, digo y relaciono en la escritura siempre deviene de mi memoria e imaginación, fermento de mi experiencia lectora del mundo, no sólo de los libros leídos, asimismo de la lectura del arte, del aire, del ser del otro; porque lectura y escritura es interpretación de mundo al fin y al cabo.

Cuando escribo usualmente lo hago en un ansia íntima de comprensión de lo que fluye aquí y allá en el vértigo de las corrientes de mi pensamiento: a veces fluctuante, tormentosa duda, a veces intuición iluminativa; sin embargo cándida o tormentosa, para mi la palabra es agua, la sed de ella, la escritura. Escribo porque necesito encontrar la palabra en mi boca, probarla, ver hasta donde hunde sus raíces en mi memoria, cómo resuena la voz materna en mis entrañas, si me sorprende con una cachetada en la oreja, al modo de Neruda, el acento de un vocablo extraño que me deja vislumbrar un mundo desconocido, o bien sentir el regusto azaroso de la duda, el ansía de esculpir una primorosa fantasía o el belicoso ánimo abrir de un mazazo una brecha en la certeza ajena.

La experiencia de la escritura como la de la lectura, es una aventura, la temeridad de lanzarse en un camino de ida y de vuelta donde la travesía no permite al viajero que se embarca en ella, volver intacto. regresa otro, si regresa, si no se ahoga en el camino, si no es atrapado por una nereida, entonces regresa como Ulises regresa a Itaca. Al final del viaje, ese que partió con una idea en la cabeza ya es otro, un avezado aventurero el que mira atrás y se da cuenta del camino recorrido. Con todo el cansancio del recorrido, con el orgullo del vencimiento de los obstáculos, la escritura es un ejercicio sin final, que permite al viajero ser cada vez más atrevido en la aventura, más arriesgado. Como tiene necesidad de ello, se lanza más lejos, más profundo en la negrura del enigma, más porque es en esta arquitectura etérea que se vuelve presente, como dice Nietzsche, en una fantasía que se mece, se transforma en el devenir del tiempo.

 

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